LECTURA, ESTUDIO E INVESTIGACIÓN

La angustia, teoría y clínica. Seminario X de J. Lacan, 1962-1963 (I)

  • Del 16 de octubre de 2021 al 18 de junio de 2022
  • 8 sesiones de 4,5 horas cada una = 36 horas
  • Sábados de 10:00 a 14:30 
  • Coordinación: Comisión de Estudios de ACCEP (Clotilde Pascual, Ana Martínez W., Montserrat Ruíz Sergi Vilardell, Jacqueline Ariztia) 
  • Docentes: Elisabete Thamer, Ana Martínez W., Roser Casalprim, Mº Rosa Roca, Josep Monseny, Matilde Pelegrí, Ramon Miralpeix, Mikel Plazaola

Está generalmente admitido que la angustia no tiene objeto. Esta es la idea que Lacan refutará a lo largo del seminario, apoyándose en lo dicho por Freud y sosteniendo que la angustia no es sin objeto. Pero considerando que se trata de un objeto que no es un objeto común, intercambiable, imaginarizable sino  un objeto particular cuya característica es la de ser objeto faltante. La angustia nos introduce a la función de la falta, función esencial de la constitución del sujeto como sujeto deseante.

¿Qué aporta la nueva dimensión sobre la angustia introducida por Lacan?

Freud define la angustia como un afecto, un afecto que es señal, signo de un peligro frente a un posible desamparo. Lacan emplea esta estructura y nos dice que la angustia es señal de la inminente irrupción de lo real frente a la que actúa como defensa.

También dice Freud que la angustia es reacción  ante la pérdida de objeto. 

Lacan entrega la clave para entender lo que dice Freud cuando refiere la angustia a la falta de objeto. Nos dice que lo que hay que entender es que la angustia no es la reacción a una  falta, sino  reacción a la carencia del apoyo que aporta la falta. No sería la pérdida del seno materno lo que provoca angustia sino su continua presencia ya que ésta impediría la aparición del deseo. 

Cuando Freud habla de objeto a propósito de la angustia, habla del objeto que Lacan llamó “a”, el objeto causa del deseo. Esto queda de manifiesto en el texto de “Lo siniestro” en el que afirma que  la angustia surge cuando algo aparece en el lugar que debería permanecer vacío. 

El objeto causa del deseo  es  el eje central del Seminario de La Angustia. Este objeto  ya fue introducido anteriormente por la fórmula del fantasma como el soporte del deseo.  Pero solo puede funcionar como soporte del deseo si su lugar permanece vacío, pues si no es así, lo que amenaza es la angustia.   

¿De dónde surge este objeto  que es común a la angustia y al deseo?

De la constitución del sujeto  como marca del significante en el campo del Otro. Este objeto es un resto que escapa a la operación significante. El significante como posibilidad de engaño es necesario para construir el mundo y sus objetos. Pero el objeto “a” no forma parte de los objetos del mundo. Su categoría es la de ser un real que escapa a la simbolización y cuya única traducción subjetiva es la angustia. 

La angustia, nos dice Lacan, sería  la amenaza del retorno del significante al estado de signo (lo que no engaña), y como el sujeto solo es sujeto por el significante, eso supondría una desubjetivización. Lo real remite al sujeto a la huella y al mismo tiempo produce su abolición, pues no hay sujeto sino por el paso al significante.

El peligro que se juega siempre en la angustia es el desamparo primero o, lo que es lo mismo, una destitución subjetiva salvaje.